​Anna Romeu invita en Maó a cambiar la mirada sobre la adolescencia y a acompañarla desde la escucha y la confianza

​Anna Romeu invita en Maó a cambiar la mirada sobre la adolescencia y a acompañarla desde la escucha y la confianza

La psicóloga impartió una conferencia organizada por el COPIB en la que abordó los retos de las familias ante una etapa marcada por la construcción de la identidad, la hiperconectividad y la necesidad de mantener vínculos seguros sin renunciar a los límites.

¿Y si la adolescencia no fuera un problema que hay que corregir, sino una etapa vital que necesita comprensión, acompañamiento y confianza? Esta es una de las ideas centrales de la conferencia El arte de acompañar a nuestros adolescentes: mirada, escucha y confianza, impartida por la psicóloga Anna Romeu en el marco de la jornada organizada por el Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), celebrada este viernes en el Claustre del Carme de Maó.

Romeu, especialista en educación emocional, adolescencia, prevención y tratamiento de las adicciones y personas altamente sensibles (PAS), propuso una mirada que permita comprender las necesidades de los adolescentes sin reducir esta etapa a los conflictos o las dificultades que pueden surgir. La construcción de la identidad, la búsqueda de autonomía y la necesidad de pertenencia forman parte de un proceso en el que los jóvenes necesitan explorar y tomar distancia, pero también saber que cuentan con adultos disponibles y capaces de ofrecer seguridad.

La psicóloga, docente colaboradora de la Universitat de Barcelona, recordó que el cerebro adolescente se encuentra en desarrollo y que sus características no deben interpretarse como un defecto, sino como parte de una etapa de transformación. La sensibilidad a las recompensas y a las emociones, junto con unas funciones ejecutivas todavía en maduración, ayudan a comprender algunas de las conductas propias de estos años y la importancia de acompañarlas sin recurrir únicamente al control.

Entender el mundo del adolescente para poder acompañarlo

Uno de los retos actuales es comprender el contexto en el que crecen los adolescentes. La hiperconectividad y la comparación constante a través de los entornos digitales han transformado sus relaciones y experiencias. Por ello, señaló Romeu, acompañar a los jóvenes implica conocer su mundo y evitar interpretar sus vivencias exclusivamente desde la perspectiva adulta.

La conferencia también invitó a distinguir entre el malestar emocional, la percepción del propio bienestar y la presencia de un trastorno mental. En este sentido, Romeu hizo referencia a datos sobre salud mental adolescente en España, entre ellos que un 41 % declara haber experimentado algún problema de salud mental. Esta percepción, subrayó, no equivale por sí misma a un diagnóstico clínico. Asimismo, abordó el incremento de la soledad y la tristeza declaradas por adolescentes entre 2018 y 2022.

La propuesta de acompañamiento se articuló en torno a tres pilares: mirada, escucha y confianza.

La mirada implica observar sin etiquetar y sustituir los juicios precipitados por la curiosidad. La escucha requiere comprender antes de responder, respetar los silencios y validar las emociones sin que eso signifique tener que estar de acuerdo con todo lo que expresa el adolescente. La confianza, por su parte, supone ofrecer autonomía sin desaparecer, manteniendo una presencia adulta coherente y unos límites claros.

Romeu invitó también a las familias a revisar sus expectativas y a aceptar que acompañar durante la adolescencia exige adaptar la manera de ejercer la autoridad. No se trata de renunciar al papel adulto, sino de diferenciar entre aquello que puede negociarse, lo que debe mantenerse como límite y las cuestiones en las que la autonomía puede crecer progresivamente.

En este proceso, destacó la importancia de cuidar el vínculo incluso en los momentos de desacuerdo. La presencia, la coherencia y la capacidad de reconocer errores y reparar una relación son recursos fundamentales para sostener el acompañamiento, sin exigir a las personas adultas una respuesta perfecta ante cada situación.

La conferencia también abordó las señales que pueden indicar la conveniencia de consultar con un profesional: un malestar que se mantiene en el tiempo, que interfiere en la vida cotidiana o que se acompaña de situaciones de riesgo. Identificar estas circunstancias permite buscar orientación cuando es necesario, sin convertir automáticamente las dificultades propias de la adolescencia en un problema clínico.

Con esta propuesta, Anna Romeu puso el foco en una idea esencial: acompañar a los adolescentes no exige tener siempre todas las respuestas, sino mantener la disponibilidad para escuchar, orientar y estar presentes también ante las preguntas más difíciles.