"Envejecer no es una pérdida de valor, sino una etapa más de desarrollo y vida"
La psicóloga defiende una atención psicológica centrada en la persona, su historia de vida y su autonomía. Entre sus objetivos al frente del grupo figuran conocer las necesidades de los profesionales, promover nuevas propuestas formativas y reforzar la colaboración con las universidades y los recursos sociosanitarios.
Licenciada en Psicología Clínica y especializada en Psicogerontología y Gestión Sociosanitaria, Jerónima Salas, Gema, cuenta con más de 20 años de trayectoria profesional dedicada al bienestar de las personas mayores. Su experiencia incluye más de 15 años de trabajo en Madrid y una etapa posterior en Mallorca, donde ha combinado la dirección de residencias y centros de día con la intervención social y la formación de profesionales y cuidadores.
En Madrid, impulsó proyectos de prevención y voluntariado en Cruz Roja y gestionó centros municipales de mayores en distintos distritos de la capital. En Mallorca, su trabajo en residencias municipales, como la de Pollença y, actualmente, la de Muro, así como en centros de día de la Mancomunitat del Pla, le ha permitido conocer de cerca la realidad de la atención a las personas mayores en las Illes Balears.
¿Qué le ha llevado a asumir la coordinación del Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento del COPIB y qué le gustaría aportar a esta nueva etapa?
Después de más de 20 años dedicada a la atención a las personas mayores, he considerado que es un buen momento para aportar mi experiencia y mi visión en este ámbito, con el objetivo de contribuir a mejorar las condiciones de cuidado y la calidad de vida de las personas mayores.
Desde su perspectiva profesional, ¿cuáles son los principales retos que plantea actualmente el envejecimiento de la población en las Illes Balears y qué papel debe desempeñar la psicología para afrontarlos?
La población de las islas está cambiando y considero que nos enfrentamos al reto del envejecimiento tanto de la población residente como de las personas que llegan de otros países, tanto comunitarios como extracomunitarios. Integrar esta multiculturalidad puede ser muy enriquecedor.
También debemos tener en cuenta que el aumento de la esperanza de vida ha ido acompañado de un incremento de la cronicidad y la dependencia, mientras que el estilo de vida actual fomenta la soledad no deseada.
¿Qué necesidades psicológicas de las personas mayores considera que siguen estando insuficientemente atendidas y qué barreras dificultan el acceso a una atención adecuada?
Considero que existe una tendencia a reducir a la persona mayor a una etiqueta o a un "diagnóstico andante", sin tener en cuenta al ser humano que hay detrás, con su historia de vida, su identidad y un entorno único que condicionan su salud mental y su bienestar emocional.
Es importante reconocer explícitamente sus aportaciones históricas, tanto a la comunidad como a la familia. De lo contrario, corremos el riesgo de despojar a las personas mayores de su sentido de utilidad y de su dignidad.
Entre las barreras, además de la escasez de recursos psicológicos públicos, destaca este modelo biomédico patologizante que normaliza el sufrimiento emocional en la vejez o lo aborda únicamente mediante fármacos, en lugar de ofrecer intervenciones orientadas a sostener el proyecto vital de cada persona.
La soledad no deseada, el edadismo y los estereotipos asociados a la vejez son cuestiones cada vez más presentes en el debate social. ¿Cómo afectan al bienestar emocional de las personas mayores y qué puede hacer la psicología para prevenir sus consecuencias?
Estos estigmas asociados a la vejez son demoledores para el bienestar de las personas mayores. ¿Por qué no considerar esta etapa como una más de la vida, con sus ventajas y sus desventajas, y facilitar que pueda transitarse dignamente? Desde la psicología podemos contribuir mediante el diseño de programas intergeneracionales, la creación de redes de apoyo comunitario, las campañas de sensibilización y la lucha contra los estereotipos. También podemos facilitar modelos y herramientas de afrontamiento.
¿Qué importancia tiene la intervención psicológica para promover un envejecimiento saludable y prevenir o detectar precozmente problemas como la depresión, la ansiedad o el deterioro cognitivo?
La psicología desempeña un papel muy importante en la prevención: mediante el desarrollo de hábitos saludables, la estimulación cognitiva, el fomento de la resiliencia y la regulación emocional.
En el ámbito de la intervención, también proporciona alternativas a tratamientos farmacológicos y contribuye a reducir su consumo excesivo.
¿Cómo se debería abordar el acompañamiento psicológico a las personas con enfermedades neurodegenerativas y a sus familiares y cuidadores, y qué necesidades considera prioritario atender?
Es fundamental atender al proyecto de vida de estas personas y a sus necesidades de apoyo para que puedan desarrollarlo con autodeterminación. Asimismo, sus familiares y cuidadores deben recibir información y formación que les ayuden a cambiar la mirada sobre la persona y su situación.
¿Cuál es la situación de los profesionales de la psicología especializados en envejecimiento en las Illes Balears? ¿Qué avances considera necesarios en reconocimiento profesional, formación y presencia en los recursos asistenciales y sociosanitarios?
Está claro que debemos trabajar para que estos profesionales sean reconocidos y estén presentes en los recursos asistenciales públicos y privados, atención primaria y en los centros sociosanitarios. Contamos con muy buenos profesionales, pero trabajan en un ámbito que, en ocasiones, es precario, con intrusismo profesional, una elevada rotación, una dotación insuficiente de personal y una falta de plantillas estables.
Además, con la nueva ley de dependencia será necesario reforzar la formación en cuanto al modelo de atención centrado en la persona.
¿Qué objetivos y líneas de actuación se ha marcado para esta nueva etapa al frente del grupo y qué iniciativas concretas le gustaría poner en marcha?
En primer lugar, realizaremos una encuesta a las personas colegiadas para conocer sus necesidades como profesionales en este ámbito, especialmente en materia de formación. Queremos obtener un diagnóstico que nos proporcione un punto de partida para definir nuestras actuaciones.
También estamos trabajando para ofrecer diversas propuestas formativas dirigidas tanto a los colegiados como a otros profesionales del ámbito sociosanitario y a estudiantes.
Asimismo, nos planteamos retomar la colaboración con las universidades y potenciar las prácticas de estudiantes de psicología en centros residenciales. Queremos sensibilizar al alumnado y dar a conocer la labor del psicólogo o la psicóloga en la intervención con personas mayores.
¿Cómo puede contribuir el Grupo de Trabajo a mejorar la colaboración entre los profesionales de la psicología, las administraciones públicas y los distintos recursos sanitarios y sociales que atienden a las personas mayores?
Considero que podemos convertirnos en un referente técnico y ofrecer al COPIB y a la administración pública asesoramiento cualificado y específico en Psicología del Envejecimiento y atención psicológica a las personas mayores.
Por otra parte, creo que debemos fomentar sinergias y el trabajo interdisciplinar con otras disciplinas igualmente importantes en la intervención con personas mayores, como trabajo social, la medicina, la enfermería, la terapia ocupacional y las entidades del tercer sector, entre otras.
¿Qué mensaje trasladaría a los profesionales de la psicología y a la sociedad para avanzar hacia una forma de envejecer que preserve la autonomía, la dignidad y el bienestar emocional de las personas mayores?
A los profesionales de la psicología les diría que la psicología gerontológica es un pilar imprescindible para el bienestar de las personas mayores. Debemos mirar a la persona mayor más allá de la etiqueta diagnóstica, acompañándola en su proyecto de vida con rigor científico, empatía y un respeto absoluto por sus valores.
Envejecer no es una pérdida de valor, sino una etapa más de desarrollo y vida. Construir una sociedad respetuosa y adaptada a todas las edades no es solo un deber moral hacia nuestros mayores, sino también una inversión en el futuro para toda la sociedad. Debemos poner en valor el gran legado que representan para las demás generaciones.