​El COPIB advierte de que los problemas de salud mental en la vejez no deben normalizarse como algo propio de la edad

​El COPIB advierte de que los problemas de salud mental en la vejez no deben normalizarse como algo propio de la edad

El Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento defiende la prevención, la detección precoz y la coordinación entre los servicios sanitarios, sociales y comunitarios para garantizar una atención adecuada a las personas mayores.

El informe Miradas: Respuestas de los desafíos de la salud mental en las personas mayores, elaborado y difundido este mes de octubre por la plataforma catalana Som Salut Mental 360, pone de relieve los retos que plantea la atención a la salud mental en una sociedad cada vez más envejecida. Ante esta realidad, el Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento del Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) subraya la necesidad de abordar los problemas psicológicos en la vejez sin atribuirlos automáticamente al proceso de envejecimiento y de garantizar una atención especializada, coordinada y centrada en las necesidades de cada persona.

Según los datos recogidos en el informe, los problemas de salud mental y neurológicos tienen una presencia significativa entre la población de mayor edad. El documento señala que la ansiedad afecta al 17 % de las personas mayores de 65 años y que la prevalencia de la depresión puede alcanzar el 15 %. Asimismo, recoge que el 20 % de las personas mayores de 60 años presenta algún problema neurológico o de salud mental y que el 42 % de las mayores de 55 años podría desarrollar alguna demencia a lo largo de su vida.

Jerónima Salas, coordinadora del Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento valora positivamente la publicación del estudio y la atención que presta a una realidad que requiere respuestas específicas. Desde la perspectiva profesional, insiste en un principio fundamental: problemas como la ansiedad, la depresión o la demencia no deben considerarse consecuencias naturales e inevitables del envejecimiento, sino condiciones que requieren una atención adecuada.

Las y los profesionales de la Psicología del Envejecimiento señalan que uno de los principales retos es superar el edadismo, también cuando se manifiesta de forma implícita en la manera de interpretar el malestar de las personas mayores. “Expresiones como ‘es cosa de la edad’, que normalizan o justifican el sufrimiento emocional o el deterioro, pueden invisibilizar las necesidades de estas personas y retrasar el acceso a una atención especializada.

Por ese motivo, el grupo considera imprescindible reconocer a las personas mayores más allá de su edad o de un diagnóstico, teniendo en cuenta sus circunstancias personales, su bienestar emocional y sus necesidades de apoyo.

El informe también señala dificultades de acceso a los servicios de salud mental y problemas de continuidad asistencial. Según el documento, la atención disponible no siempre se adapta a las necesidades de las personas mayores y algunas quedan fuera de los circuitos especializados, lo que puede dificultar que reciban el seguimiento que necesitan.

Ante esta situación, el Grupo de Trabajo del COPIB defiende un abordaje integral de la salud mental que contemple las dimensiones física, psicológica y social. Para ello, considera fundamental garantizar una coordinación efectiva entre los servicios sanitarios, los recursos comunitarios y los servicios sociales, de manera que la atención responda a las necesidades de cada persona y tenga continuidad.

Prevención y detección precoz, prioridades de actuación

Salas destaca asimismo la importancia de reforzar la prevención y la detección precoz. Ante los datos recogidos en el informe sobre la incidencia de los problemas de salud mental y las demencias, considera necesario impulsar actuaciones que permitan identificar las necesidades a tiempo y facilitar una intervención adecuada.

En este contexto, reivindica el papel de las psicólogas y los psicólogos en la prevención, la evaluación y la intervención psicológica, así como en la promoción del bienestar emocional de las personas mayores.

Por último, el grupo subraya la necesidad de avanzar en políticas públicas que reconozcan el bienestar psicológico como una parte esencial de la atención a las personas mayores, garanticen sus derechos y contribuyan a humanizar el sistema asistencial. Aunque considera que la nueva Ley de Dependencia parece avanzar en esta dirección, insiste en la importancia de consolidar y ampliar las medidas necesarias para que estos avances se traduzcan en una atención efectiva.