Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental el viernes 10 de octubre, el Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) reclama a las administraciones competentes mayor acción e inversión a favor de la salud mental, para garantizar la cobertura de las necesidades de atención mental ciudadanas y el acceso a unos servicios y una atención profesional de calidad en todos los niveles de la sanidad pública. Los profesionales de la Psicología de las Illes destacan que la falta crónica de inversión en la promoción, prevención y atención de la salud mental durante años se ha visto agravada ahora por la crisis del SARS-CoV-2, obstaculizando una respuesta adecuada. En este sentido, abogan por reforzar los dispositivos sanitarios y asistenciales especializados con profesionales de la psicología clínica y un incremento del número de plazas PIR que se ofertan para formar a residentes en los hospitales públicos.
Desde el COPIB recuerdan que la salud mental es una de las áreas más desatendidas de la salud pública en todo el mundo, a pesar de que cerca de mil millones de personas viven con un trastorno mental, 3 millones de personas mueren cada año por el consumo nocivo de alcohol y una persona se suicida cada 40 segundos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, relativamente pocas personas tienen acceso a servicios de salud mental de calidad o a tratamientos para su afección y la crisis sanitaria sobrevenida por el SARS-CoV-2 no ha hecho sino agravar la situación, interrumpiendo en ocasiones los servicios asistenciales y alterando su funcionamiento.
A las carencias del sistema, cabe añadir ahora las repercusiones adicionales para la salud mental de la población que está suponiendo afrontar los cambios sociales, económicos, personales y laborales derivados de la pandemia. La OMS ya ha alertado que todos esos factores pueden conllevar un incremento en el número de suicidios y trastornos, especialmente en los grupos más vulnerables ante esta situación, y de hecho ya se ha podido constatar como la sensación de incertidumbre, desprotección y aislamiento han incidido en un aumento del malestar emocional y derivado a estados de ansiedad patológicos y alteraciones de ánimo.
El COPIB incide en que la magnitud del problema y la falta crónica de inversión en la promoción, prevención y atención de la salud mental durante años se han visto agravadas ahora, obstaculizando una respuesta adecuada y dejando que la gran mayoría de las necesidades ciudadanas relacionadas con esta área sigan sin atenderse.
En ese contexto, el COPIB considera urgente dotar de más recursos económicos y humanos todos los dispositivos asistenciales, incrementando el número de plazas PIR que se ofertan para formar a residentes en los hospitales públicos y reforzando las plantillas con más psicólogos clínicos, especialmente en las Unidades Atención y Prevención del Suicidio de los Hospitales de las Islas; en las propias Unidades de Salud Mental (USM), donde la baja ratio de psicólogos impide realizar un trabajo asistencial de calidad y trastornos mentales que pueden revestir gravedad se atienden cada mes y medio, y en los equipos de urgencia de todos los centros hospitalarios.
Asimismo, inciden en la necesidad de incorporar servicios de atención psicológica en la Atención Primaria para atender las necesidades inmediatas de las personas que acuden buscando ayuda a ese nivel; evitar la prescripción abusiva de antidepresivos, ansiolíticos y fármacos asociados, y como medida preventiva y de detección precoz de las personas más vulnerables y con riesgo de conducta suicida.
Por último, el COPIB hace un llamamiento a toda la ciudadanía para adoptar medidas concretas, como recomienda la OMS, a favor de nuestra la salud mental individual y la de nuestros amigos y familiares que estén afectados por un trastorno mental; en el ámbito laboral, a los empleadores, adoptando medidas para establecer programas de bienestar de los trabajadores; a nivel gubernamental, adoptando un compromiso serio de establecer o ampliar los servicios de salud mental; y a los medios de comunicación, explicando e informando sobre qué más puede y debe hacerse para que la atención de la salud mental sea una realidad para todos.