Margalida Serra Tugores, psicóloga sanitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Psicología de Igualdad y Genero del COPIB, representó al Colegio el pasado viernes 28 de octubre, en la Jornada organizada por UNICEF Comité Baleares que trasladó a la sede del Parlament de les Illes Balears el debate sobre ‘Adolescencia y tecnologías. Una mirada del bienestar emocional y la promoción de la salud mental’.
Serra intervino en la primera de las dos mesas redondas que se llevaron a cabo para hablar desde su experiencia clínica sobre cómo repercute el mal uso de las tecnologías en el bienestar emocional, en la salud mental y en el desarrollo de la vida cotidiana de este grupo de población. Asimismo, la psicóloga ofreció algunas recomendaciones para evitar que los/as jóvenes desarrollen una adicción o trastorno emocional como los que se están viendo en los últimos tiempos.
Antes de ahondar en su exposición, la representante del COPIB dejó claro que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no suponen un riesgo en sí mismas, ni son nocivas. “El problema surge cuando se produce un uso abusivo e ininterrumpido de las mismas que provoca un impacto negativo en el desarrollo de la vida cotidiana de la persona”, señaló.
Apoyando sus argumentos en ejemplos cotidianos, Margalida Serra expuso los problemas más comunes que se observan asociados al mal uso de las tecnologías, principalmente de las redes sociales, y que compromete el bienestar de los jóvenes en cuatro niveles fundamentales:
- A nivel comportamental, el uso abusivo de las redes provoca el abandono de otras actividades, resta horas de descanso y facilita el acceso a contactos y contenidos inadecuados para el nivel de desarrollo
- A nivel emocional, se constata un aumento de casos de ansiedad manifiesta por la necesidad de estar continuamente conectados; se crean falsas expectativas de la realidad al compararse con las imágenes idealizadas de éxito, belleza y lujo que circulan en estos canales, que contribuyen también al desarrollo de trastornos alimentarios y a problemas de baja autoestima; la excesiva exposición a críticas y al juicio pueden provocar problemas emocionales
- A nivel social, las consecuencias negativas que se advierten son el deterioro de la relación con la familia o entorno cercano; pérdida de intimidad, riesgo de establecer contactos inadecuados; problemas en la pareja (cambia el tipo de comunicación y la gestión de problemas en pareja, mayor control, celos, inmadurez…); y el auge del ciberacoso. “El anonimato que ofrecen las redes sociales facilita la posibilidad de atacar y burlarse de otras personas quedando impune. Además, la rápida difusión del contenido incrementa el daño provocado”, destacó Serra
- A nivel educativo, los mayores problemas que se observan afectan al rendimiento académico, al implicar muchas veces una distracción en el estudio
Ante la evidencia de los datos, Serra destacó que es imprescindible informar a los/as menores sobre estos riesgos; fomentar la práctica de otro tipo de actividades, ejercer un mayor control parental estableciendo límites y dando ejemplo con la propia conducta, y fomentar el espíritu crítico en la valoración de las consecuencias; pedir ayuda profesional cuando identificamos que el uso de las tecnologías está influyendo en el bienestar.
La psicóloga concluyó su intervención ofreciendo algunos consejos prácticos para combatir la adicción a las nuevas tecnologías y no convertirse en esclavo de una pantalla: dejar el móvil en otra habitación durante las horas de estudio; potenciar otras actividades que no incluyan el uso de dispositivos y pantallas; no usar el móvil mínimo 2 horas antes de dormir; fijar horarios de uso de todos los dispositivos y desactivar las notificaciones de las apps.
Según los datos del informe elaborado por UNICEF, el 93,4% de los adolescentes dispone de teléfono móvil con conexión a Internet, dispositivo al que acceden a los 11,06 años por término medio. El 90,1% de los estudiantes de 1o y 2o de ESO ya tienen su propio smartphone. El 44% cuenta con una conexión vinculada a un contrato y 1 de cada 3 dispone de “datos ilimitados”. El 98,5% está registrado al menos en una Red Social, el 84,6% en tres o más y el 62,8% tiene varias cuentas o perfiles dentro de una misma RS. YouTube, Instagram y Tik Tok son las Redes Sociales más aceptadas.