La OMS estima que más de 200 millones de niñas y mujeres de todo el mundo, principalmente pertenecientes a países de África y de Oriente Medio, han sido sometidas a algún tipo de mutilación genital femenina, una práctica que, a día de hoy, se mantiene bajo el paraguas de creencias sociales, religiosas y de rituales de acompañamiento a las niñas en su tránsito a la vida adulta.
Coincidiendo este sábado 6 de febrero con el Día internacional de Tolerancia cero contra la mutilación genital femenina, la Junta de Gobierno del COPIB se une al movimiento que lucha por erradicar una manifestación más de las violencias machistas de nuestro tiempo, además de una grave violación de los derechos sexuales, reproductivos y humanos de las mujeres y niñas que la sufren, que atenta contra su integridad física, su salud, su sexualidad e incluso contra su propia vida.
Desde el Colegio reivindican la igualdad de todas las mujeres del mundo independientemente de su país de origen y recuerdan que, además de no reportar ningún beneficio para la salud física de las personas que la sufren, la mutilación genital femenina es un acto que deja una huella psicológica duradera. Al tratarse de un evento traumático, la experiencia se relaciona con desórdenes psicosomáticos y psicológicos, desencadenándose con frecuencia reacciones intensas de ansiedad, problemas para vivir y experimentar la sexualidad de forma placentera y positiva, temor a las exploraciones ginecológicas, trastorno de estrés postraumático, vergüenza y humillación, cuadros depresivos y problemas de autoestima, por citar sólo algunas consecuencias.
Palma, 06 febrero de 2021
Junta de Gobierno del COPIB