El COPIB celebra una Sesión Clínica para revisar la intervención del coordinador de parentalidad en casos de violencia de género

El COPIB celebra una Sesión Clínica para revisar la intervención del coordinador de parentalidad en casos de violencia de género

Estefanía Cano Ribas (B1694) y Vanessa Albertí Campins (B1529), codirectoras del Centre d’Atenció Integral a la Família, CAIF, compartieron con 15 profesionales de la Piscología su experiencia de intervención como coordinadoras de parentalidad en casos de violencia de género, en una sesión clínica celebrada el pasado miércoles 21 de marzo a través de la plataforma zoom.

En una primera parte, la sesión sirvió para despejar dudas sobre las diferencias entre la coordinación de parentalidad, la mediación y la terapia, así como para revisar la figura profesional de la coordinación de parentalidad, la necesidad de marco legal que regule su papel y la imprescindible necesidad de formación en perspectiva de género de los/las profesionales que se dediquen a este ámbito de intervención.

Precisamente, en relación a la intervención de coordinación de parentalidad en casos en los que existe violencia de género, además de aplicar protocolos y mantener una metodología diferenciada, Estefanía Cano y Vanessa Albertí destacaron que el objetivo a alcanzar en el ejercicio de la parentalidad es diferente: parentalidad paralela. Actualmente, el 96% de los pronunciamientos judiciales de procedimientos de violencia de género no suspenden el régimen de visitas aun cuando queda acreditada la comisión de un delito de violencia de género y, por lo tanto, el padre condenado como agresor mantiene intacto su derecho a relacionarse con sus hijos e hijas.

La violencia de género no es un conflicto de separación entre iguales, por el contrario, es el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad.Por ese motivo, el objetivo no debe ser la pacificación del conflicto. Mientras la ley obligue a los menores a realizar régimen de visita con agresores y los menores quieran o estén yendo, el principal objetivo es dar apoyo a las mujeres víctimas sobre como poder cumplir con la sentencia judicial, así como facilitarles un espacio seguro en el que puedan tomar decisiones libremente, realizar propuestas y alcanzar acuerdos.

La revisión de un caso práctico, dejó claro que la coordinación de parentalidad en casos de violencia de género tiene que priorizar aspectos fundamentales como:

- asegurar la protección de la víctima, evitando doble victimización. Por eso es fundamental que las sesiones sean siempre individuales y que las comunicaciones se produzcan exclusivamente a través de la persona coordinadora y solo en asuntos relacionados con sus hijos e hijas.

- validar siempre que en los acuerdos alcanzados se proteja el bienestar de los menores y se alcancen desde una posición equilibrada de las dos partes.

- conectar a la víctima con servicios de atención a víctimas de violencia de género.

- conectar al agresor con programas para hombres maltratadores.

Por último, también se destacó la importancia de la familia extensa a la hora de intervenir ya que pueden actuar como facilitadores o dificultar el proceso.