El COPIB defiende la inclusión de profesionales de la psicología educativa en los equipos docentes para conseguir una escuela inclusiva de calidad

El COPIB defiende la inclusión de profesionales de la psicología educativa en los equipos docentes para conseguir una escuela inclusiva de calidad

El COPIB ha defendido la inclusión de los/as profesionales de la Psicología educativa en los equipos docentes del sistema educativo de Baleares en el escrito de alegaciones/consideraciones al Decreto de Educación Inclusiva que prepara la Conselleria de Educación y que ha trasladado durante la fase de información pública de la norma, de acuerdo con la resolución de la directora general de Primera Infancia, Innovación y Comunidad Educativa, de 8 de noviembre de 2022.

El Colegio sustenta su petición en las necesidades que quedan recogidas a lo largo de todo el articulado, para concluir que la aportación de los/as psicólogos/as educativos/as no solo es necesaria, sino fundamental para conseguir una escuela inclusiva de calidad en la que se atiendan las necesidades de todo el alumnado en la sociedad del siglo XXI.

Entre los argumentos que esgrime el COPIB a favor de los/as psicólogos/as educativos/as, destaca que para que un alumno o una alumna aprenda es necesario que pueda hacerlo desde el bienestar físico, emocional y social. Por eso, indica, “el entorno educativo tiene que favorecer el aprendizaje de habilidades de comunicación asertiva, enseñar al alumnado a gestionar las emociones, a empoderarse, a desarrollar sus habilidades potenciales, a incrementar su motivación y su participación…”. Alcanzar estas competencias para la vida es un trabajo fundamental “en el que no concebimos que se excluya al psicólogo/a educativo/a ya que disponen de las herramientas necesarias y específicas para asesorar, impulsar y acompañar los procesos de aprendizaje significativos, respetando y considerando las condiciones y características de cada alumno y alumna”, señala.

En el escrito de alegaciones, el COPIB recuerda que, aunque actualmente existen profesionales de la psicología educativa que ejercen como orientadores educativos, en muchas ocasiones esta figura está asignada a profesionales que no tienen formación en psicología o en psicopedagogía y que carecen de los conocimientos necesarios para hacer frente a las necesidades actuales de la comunidad educativa (familias, docentes y alumnado).

Por ese motivo, solicitan que la orden que regule la estructura y el funcionamiento de los servicios de orientación educativa, social y profesional, especifique la formación de acceso de los/as profesionales y las funciones correspondientes; que los recursos personales se ajusten a las necesidades reales de los centros educativos para poder aplicar modelos preventivos que favorezcan el bienestar físico, emocional y social de los/as alumnos/as.

Entre las necesidades manifiestas del alumnado que el COPIB recoge en su escrito destacan, por ejemplo:

  • Las dificultades cada vez más extendidas de relacionarse y comunicarse entre iguales de forma constructiva y satisfactoria (acoso, ciberacoso, violencia para resolver conflictos, modelos familiares desadaptados…)
  • La falta de gestión emocional de los menores y jóvenes: poca tolerancia a la frustración, poca motivación, problemas emocionales ligeros y graves que dificultan las condiciones para alcanzar aprendizajes competenciales y significativos
  • El incremento de conductas autolíticas, intentos de suicidio, trastornos de la conducta alimentaria y otros problemas de salud mental que se han incrementado en los últimos tiempos y que ponen también de manifiesto la falta de educación emocional -que consideramos se tiene que trabajar de forma explícita en programas y proyectos- y/o una imitación inadecuada. Desde el Colegio matizan que, si bien estas problemáticas son tratadas con frecuencia desde sanidad, un peso importante del tratamiento recae sobre los centros educativos que tienen que acompañar y atender a diario a este alumnado, sin contar con personal debidamente preparado
  • La variedad de perfiles neurodivergentes, que hoy en día existen en nuestra sociedad y en nuestras aulas para los que se requieren recursos de enseñanza-aprendizaje específicos y ajustados a las características específicas
  • La afectación emocional general de docentes por sobrecarga, falta de recursos, conflictividad, falta de seguimiento de la normativa recogida en los planes de convivencia en las aulas y falta de apoyo de las familias a la labor docente
  • El mal uso de las tecnologías que hacen muchos de nuestros menores
  • Dificultades del alumnado en el seguimiento/cumplimiento de normas y límites, lo que constituye una importante barrera para el aprendizaje
  • La necesidad de que las familias se comprometan en el seguimiento de la normativa de los centros y de poder impulsar este seguimiento en sus hijos/as para favorecer el desarrollo integral y específicamente los aprendizajes competenciales y seguimiento de metodologías participativas inclusivas
  • La necesidad de la existencia de modelos preventivos que fomenten estilos de vida saludables y permitan el desarrollo integral del alumno en detrimento de modelos reactivos que es lo que ahora se está aplicando en nuestras escuelas