El decano del COPIB comparece en el Parlament para advertir de la necesidad de incrementar urgentemente la atención psicológica en el sistema de salud de las Illes y proponer medidas de actuación

El decano del COPIB comparece en el Parlament para advertir de la necesidad de incrementar urgentemente la atención psicológica en el sistema de salud de las Illes y proponer medidas de actuación

El decano del Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), Javier Torres, compareció el pasado miércoles 9 de marzo en el Parlament de les Illes Balears, para dar cuenta de necesidad de incrementar urgentemente los recursos de atención psicológica en el sistema de salud de la comunidad autónoma brinda a la salud mental y elevar propuestas que permitan mejorar los recursos y atender las necesidades de atención psicológica ciudadanas. La intervención de Torres frente a la Comisión de Salud de la Cámara balear llegaba casi un año después de que se registrara formalmente la solicitud, en marzo de 2021.

Durante las más de tres horas en las que se prolongó la comparecencia, Javier Torres advirtió a los/as diputados/as que “los problemas asociados con la salud mental han crecido a un ritmo completamente desigual al que lo hace el número de profesionales de la psicología que son necesarios para atender a la ciudadanía”, provocando graves deficiencias que se han visto ahora acentuadas a consecuencia de la pandemia. “Atender los problemas en AP y dar a la salud mental la atención y el lugar que le corresponde es, además de coste eficiente, una obligación ética de nuestros responsables políticos”, afirmó el decano, antes de lanzar una batería de propuestas con las que empezar a corregir las carencias del SNS para mejorar el bienestar psicológico de la población y paliar la ‘pandemia silenciosa’ de salud mental que ha acarreado la crisis sanitaria de la covid-19 y evitar la cronificación de trastornos que ahora son leves o moderados, así como la sobremedicalización de la población.

En concreto, como medidas más urgentes y propuestas de mejora, el responsable del COPIB instó a

  • aumentar el número de profesionales tanto en atención primaria como en los servicios especializados.
  • reforzar los servicios especializado de Salud Mental del SNS, adultos e infantojuvenil, con el incremento de al menos de un 50% del número de psicólogos clínicos en la AP. El decano expresó asimismo que “el número de plazas PIR, sigue siendo reducido”.
  • dar prioridad a un programa nacional de prevención de conductas suicidas, con medidas efectivas en diversos ámbitos, como la atención psicológica temprana, la dotación de recursos para el seguimiento de los casos de riesgo y especial atención a colectivos vulnerables.
  • reforzar los servicios de orientación de los centros educativos con profesionales de la psicología, que puedan atender la problemática psicológica del alumnado y asesorar al profesorado.
  • consolidar la presencia de los profesionales de la psicología en el ámbito de los servicios sociales, y especialmente con psicólogos/as que intervienen con personas mayores en los ámbitos comunitario y residencia.
  • e incrementar el número de profesionales de la psicología que atienden a las mujeres víctimas de violencia de género y a los hijos e hijas.

“La atención psicológica no es un capricho de la ciudadanía, es un derecho de la ciudadanía. Hagamos realidad que la atención psicológica sea accesible para todas las personas”, sentenció Torres.

Previamente a estas propuestas, el decano del COPIB argumentó ampliamente cómo la situación de emergencia por la Covid-19 ha repercutido en la salud mental de las personas y en todos los ámbitos, evidenciando y agravando la ya precaria situación de la atención psicológica que dispensa el SNS: “4 mil suicidios al año, tasas de ansiedad y depresión que superan el 30 y el 20% respectivamente, servicios de urgencias atendiendo cada vez a más adolescentes con ideación suicida, consultas desbordadas y listas de espera que superan los tres meses para recibir atención psicológica. Todo ello exige incluir la atención de la salud mental, de una vez por todas, como la prioridad que debe ser para el SNS”, indicó Torres.

“En dos años el número de trastornos ha aumentado y solo hemos empezado a conocer el impacto emocional de esta crisis, pues muchas de sus consecuencias irán apareciendo con el paso de los meses, e incluso en años”, expuso Torres. No obstante, el decano dejó claro que, “no todos esos problemas son atribuibles a la pandemia. La atención pública a los problemas de salud mental en nuestro país, y en nuestra comunidad autónoma, ya arrastraba múltiples carencias, que ahora se han mostrado con toda crudeza. Con anterioridad a 2019, el COPIB ya había cuestionado, y denunciado la precariedad y la escasez de psicólogos/as especialistas en las redes de salud mental, que impide el desarrollo de programas de atención psicológica convenientemente amplios y dotados”, aseveró.

Trastornos emocionales, apatía, irritabilidad, insomnio, trastorno de estrés postraumático, ira, agotamiento emocional, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, trastornos por déficit de atención e hiperactividad… Javier Torres enumeró un largo número de trastornos que se han multiplicado en los últimos tiempos, apoyando su discurso en datos de investigaciones recientes y estudios como el de salud mental post pandemia, que señala que aproximadamente el 9,5% de la población en España (más de 4.3 millones de personas) están sufriendo efectos emocionales negativos con un nivel moderado-grave, produciéndose el incremento del malestar psicológico en alguna medida en el 45,7% de la población (más de 21 millones de personas).

El decano hizo hincapié en que el número de trastornos mentales entre niños, niñas y adolescentes se ha triplicado en corto espacio de tiempo, y trasladó su preocupación por el hecho de que estos menores no puedan recibir una atención temprana profesional que podrían evitar que la evolución de estos trastornos pudiera ser muy negativa.

Torres constató y detalló también que el aumento de problemas de salud mental a raíz de la pandemia ha golpeado a todos los ámbitos (educativo, envejecimiento, emergencias, adicciones, laboral…), “agravando condiciones preexistentes, desencadenando más adiciones, favoreciendo el uso abusivo de tranquilizantes en la población mayor, incrementando la violencia de género, física, sexual y psicológica, multiplicando los factores desencadenantes del suicidio y afectando especialmente a personas con psicopatología previa”, advirtió. En el ámbito de los Servicios Sociales (SS), Torres aseguró que, con una dotación de profesionales adecuada, desde los SS podrían abordar muchos problemas de salud mental contribuyendo a descongestionar los servicios especializados, tanto en el ámbito social como clínico. “El problema es que la prevención no vende”, lamentó.

Antes de concluir su intervención y dar paso a las preguntas de los/as diputados/as, el decano del COPIB volvió a incidir en la necesidad de aumentar el número de profesionales de la piscología clínica en AP y ofrecer a la ciudadanía terapias psicológicas como el tratamiento de primer elección para trastorno de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas, tal y como recomiendan las guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica.

Europa con 18 profesionales de la psicología clínica por cada 100 mil habitantes, triplica la tasa de España (5 profesionales por cada 100 mil habitantes). “El resultado de esas carencias son listas de espera en los servicios especializados de salud mental públicos de 1 a 3 meses, y de 1 a 2 meses en los privados; profesionales de la medicina y de la enfermería haciéndose cargo de problemas de salud mental propios de la psicología en el primer nivel asistencial, un graves problema de medicalización de problemas psicológicos, y miles de personas privadas de atención psicológica porque no pueden acceder a una consulta privada…O invertimos en salud mental a todos los niveles o tenemos un grave problema”, afirmó.

Por último, Torres señaló que la mayor vulnerabilidad psicológica de la ciudadanía ha traído un aumento del intrusismo, falsos sanitarios y pseudociencias, y “no todo vale. La situación de crisis, donde la demanda de servicios supera en mucho a la oferta, es campo abonado para la aparición de respuestas éticamente discutibles y sin fundamento científico: coachs, asesorías psicológicas, facilitadores emocionales, auxiliares de Psicología, gestores emocionales, profesional ejecutivo psicológico, mentores… terapeuta, como comodín del intrusismo que trata problemas psicológicos que pueden ser importantes con flores de Bach, piedras, y tarot, entre otras muchas”. Por todo ello, el decano volvió a defender el imprescindible papel de los/as profesionales de la Psicología en todos los ámbitos. “No basta con decir que hay psicólogos/as trabajando en ello. Las Illes es una de las comunidades que ofrece menor número de plazas PIR a nivel estatal, siendo la tercera por la cola del país. En 2008 se ofertaron 2 plazas, y en 2019, 2020 y 2021, 3 plazas cada año. La ratio de profesionales tendría que ser cuánto menos igual a la del resto de países europeos desarrollados”, concluyó.