El COPIB advierte que los menores y adolescentes están más expuestos al ciberacoso y recuerda la importancia de la educación y la prevención para combatir la violencia entre iguales

El COPIB advierte que los menores y adolescentes están más expuestos al ciberacoso y recuerda la importancia de la educación y la prevención para combatir la violencia entre iguales

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra el acoso escolar, hoy sábado 2 de mayo, el Col·legi Oficial de Psicología de les Illes Balears (COPIB) quiere recordar que el bullying es un tipo de violencia que no solo se expresa en forma de agresión directa (física, verbal y emocional) sino que también se extiende en las redes sociales, por los que muchos menores y adolescentes están expuestos hoy al ciberacoso/ciberbullying.

La crisis sanitaria mundial que estamos viviendo por el SARS-CoV-2 está contribuyendo a invisibilizar otros problemas importantes de la sociedad como la violencia entre iguales, dejando desprotegido en este caso concreto al colectivo de menores y especialmente a los adolescentes, que, según las estadísticas, son el grupo más susceptible a este tipo de violencia. Dadas las circunstancias actuales de confinamiento, el acceso más fácil y autónomo a la tecnología, con una menor supervisión, puede favorecer un aumento de esta tipología de violencia en estas edades.

Ante esta situación, el COPIB recomienda a los padres no bajar la guardia y proteger la salud emocional de los menores y adolescentes educándoles en el uso de las tecnologías y adoptando medidas preventivas de control. “Es importante que no dejen de supervisar la actividad de sus hijos en las redes ante la menor señal de alarma”. La vocal de Psicología Educativa del COPIB, Marta Huertas, destaca que la herramienta más efectiva que tenemos para combatir el ciberacoso es la educación. “Los padres tenemos que educarnos respecto a las nuevas tecnologías, aprender a hacer un uso responsable de internet y no exponer a los menores a todos los riesgos del medio virtual”, asegura, y añade que “sobre todo, tenemos que enseñarles a detectar las conductas de acoso y dotarles de seguridad y confianza para que tengan la capacidad de comunicar lo que está pasando a un adulto y reaccionar a tiempo”.

Marta Huertas explica que el ciberbullying es un tipo de violencia más invisible, que puede generar en el acosado daños psicológicos y emocionales más profundos, porque no existe una señal física de alarma y la diversidad de herramientas al alcance del acosador y la rapidez del medio dificultan una detección temprana de las conductas violentas, que pueden prolongarse en el tiempo: Se propagan fotografías y vídeos rápidamente por las redes poniendo rostro a la víctima; se crean circuitos específicos (foros, grupos e whatssapp…) para verter comentarios negativos e informaciones falsas e incluso se crean perfiles falsos para suplantar la identidad del acosado, entre otras conductas violenta. “Una víctima en este proceso se ve dañada no solo por lo que le están haciendo, sino también por la interpretación de lo que piensan que le están haciendo”, señala la vocal del COPIB, que además recuerda que en la circunstancia en la que estamos quizá no todos los adolescentes tengan a un adulto a lado que le ayude de forma adecuada”.

Huertas insiste en que “no podemos subestimar el daño psicológico que produce este tipo de violencia y tener el conocimiento necesario para detectar cualquier signo que nos indique que nuestro hijo puede estar siendo víctima de acoso es fundamental para tratarlo a tiempo”. Al respecto, la psicóloga apunta que es frecuente observar en el acosado un marcado descenso sus niveles de autoestima y autoconcepto, sentimiento de culpabilidad por la agresión que están sufriendo, inseguridad, vergüenza por no saber gestionar la situación… Toda esta situación interfiere en su rendimiento escolar, en cómo se relaciona con los demás, y cómo se siente. En los casos más graves, la víctima puede llegar a sufrir patologías relacionadas con la personalidad o el estado de ánimo, como por ejemplo depresión severa o fobia social llegando en los casos más graves a la ideación suicida.

Por último, la vocal de Psicología Educativa del COPIB recuerda también la necesidad de sensibilizar al resto de compañeros en la corresponsabildad de estas conductas violentas. “Tenemos que concienciarles sobre la importancia de no participar y denunciar este tipo de comportamientos. Es la mejor arma que tenemos para erradicarlos y acabar con un problema social grave como es la violencia entre iguales, física y virtual”, asegura. Prevenir y detener el acoso escolar en cualquiera de sus expresiones es una responsabilidad de la sociedad y de toda la comunidad educativa: padres, alumnos, profesores y responsables políticos.