El pasado día 16 de enero, tuvo lugar una reunión entre los representantes del área de Psicología Educativa, a la que asistieron los vocales de todos los COPs y en la que también participó la vocal de la Junta de Gobierno del COPIB, Marta Huertas.
Entre los temas más importantes que se abordaron, se debatió sobre la oportunidad que supone la situación sociosanitaria actual para visibilizar la importancia de profesional de la psicología educativa y la proyección comunitaria que deberían tener este perfil.
Los/as asistentes volvieron a subrayar que las funciones de los/as profesionales de la Psicología del área quedan limitadas al estar bajo el paraguas de Orientación varios perfiles profesionales además del psicólogo/a (pedagogos/as, psicopedagogos/as y p
rofesionales procedentes de otros grados).
En este sentido, se reivindica un mayor peso del/de la psicólogo/a educativo/a (psiED) en Orientación especializada, con equipos multidisciplinares donde cada profesional actúe de acuerdo con la formación y competencia que tenga. El diagnostico relacionado con trastornos del desarrollo o grave de personalidad sería exclusivamente llevado a cabo por los psiEd, así como los encargados de llevar a cabo formación y apoyo psicológico al profesorado.
La reunión sirvió también para compartir las distintas acciones que se han desarrollado en la División de Psicología Educativa, desde el Consejo General de la Psicología y desde los COP, tales como reuniones con representantes políticos e instituciones sociales, la presentación de enmiendas a la Ley de Educación (LOMLOE) y a la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, o la elaboración de diversos materiales, infografías, vídeos psicoeducativos y guías de intervención psicológica para alumnado, profesorado y familias.
Asimismo, se abordaron los retos existentes y se precisaron las Líneas Estratégicas a seguir en este año 2021, centradas en el desarrollo científico-tecnológico y la aplicación de la Psicología Educativa (por ejemplo, emprender un estudio con adolescentes de 12 a 17 años para evaluar el tratamiento psicológico basado en evidencias para los problemas emocionales en contextos educativos y elaborar un documento para el apoyo psicológico al profesorado), la mejora de la identidad y capacitación de los profesionales de la Psicología Educativa, y el fomento de relaciones tanto políticas e institucionales como con la sociedad y la comunidad educativa.