La vocal de Psicología Clínica en la Junta de Gobierno del COPIB, Mariona Fuster, asistió en representación del Colegio a la reunión de seguimiento del Observatorio del Suicidio celebrada el pasado lunes día 17 de junio. El encuentro convocado por Nicole Haber, responsable del organismo dependiente del Govern de les Illes Balears, se centró en un primer momento en la importancia de consensuar criterios diagnósticos para favorecer el registro de casos y obtener datos de incidencia y prevalencia de gestos y tentativas de suicidio. Por otra parte, se prestó especial atención en definir y analizar las terapias psicológicas con mayor evidencia empírica para poner en marcha desde los equipos de Atención para la Prevención del Suicidio (APS), con el objetivo de ser una unidad de atención en crisis.
Tras realizar una revisión sistemática de las terapias que habían demostrado mayor efectividad, se planteó la necesidad de incorporar además de la intervención individual, sesiones grupales estructuradas de corte cognitivo conductual y dialéctico-conductual, siguiendo el modelo de otras comunidades. Estas sesiones se dividirían en una fase inicial que incluye el Safety Plan (Kit de primeros auxilios); donde se planifica un entorno seguro y de contención, se seleccionan teléfonos de emergencia (personas de referencia a las que llamar en el momento de crisis, incluido el teléfono de emergencias), se ayuda al paciente a detectar tres señales de alarma personalizadas e identificar momentos de especial vulnerabilidad y tres estrategias personalizadas de afrontamiento. En la segunda fase, se ayuda al paciente a trabajar con creencias desadaptativas para hacer una reestructuración de las mismas, búsqueda de pensamientos alternativos y esperanzadores y entrenamiento en estrategias propias de la terapia DBT (Dialéctico-Conductual) para el manejo de la activación y la desregulación emocional. Por último, la última fase iría dirigida a la prevención de recaídas, fortaleciendo habilidades de afrontamiento y solución de problemas.
En estos momentos tan solo el Hospital de Inca, desde hace aproximadamente 2 años, como Son Espases, a principios de este año, ya disponen de una unidad APS. Está pendiente la puesta en el resto de los hospitales de las Islas. Una vez más, los asistentes coincidieron en señalar la falta de recursos existentes, especialmente humanos, que existen para poner en marcha estas actuaciones, que, en muchas ocasiones dependen de trabajadores que amplían su jornada laboral para hacerlo posible. Por ese motivo se volvió a demandar más medios y el aumento de plazas de profesionales de la Psicología Clínica.