​Entrevista Elisabeth Rigo, psicóloga coordinadora del nuevo Grupo de Trabajo del COPIB Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías

Publicado el 18 de Mayo de 2026
​Entrevista Elisabeth Rigo, psicóloga coordinadora del nuevo Grupo de Trabajo del COPIB Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías

“La IA ya está presente en las consultas: los profesionales de la Psicología deben liderar su uso seguro y ético”

Psicóloga sanitaria con 14 años de experiencia en terapia cognitivo-conductual con adultos, Elisabeth Rigo coordina el nuevo Grupo de Trabajo de Inteligencia Artificial (IA) y Nuevas Tecnologías del COPIB. Rigo cuenta también con formación en sexología, terapia de pareja, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la personalidad y salud mental perinatal. Actualmente es asesora en proyectos de inteligencia artificial aplicada al ámbito clínico y también realiza supervisión de otras/os profesionales y docencia universitaria en el área de psicología.

1. ¿Qué factores han hecho que este sea el momento adecuado para crear un grupo de trabajo sobre inteligencia artificial en Psicología?

La evolución tecnológica ha sido vertiginosa, y la IA ya está presente en las consultas: las/os pacientes la traen consigo. Vemos noticias sobre incidentes de seguridad y daños derivados de un mal uso, y eso nos obliga a actuar. Como profesionales, necesitamos formar parte de esta narrativa. Algo que va a ocurrir en cualquier caso es preferible que suceda con nuestra influencia y no sin ella. A ello se suma la creciente dificultad de acceso a los servicios de salud mental, que impulsa el uso de estas herramientas como alternativa o complemento.

2. ¿Qué necesidades concretas de las/os profesionales pretende cubrir este nuevo grupo?

Principalmente, asesoramiento y formación. No solo para garantizar el cumplimiento del código deontológico y la normativa de protección de datos, sino para proteger a nuestros pacientes de un uso inadecuado. La IA tiene un potencial real para mejorar el alcance de la Psicología y la eficiencia de la/del profesional, y queremos que ese potencial se aproveche de forma segura y responsable.

3. ¿Cómo está impactando actualmente la IA en la práctica psicológica?

De formas muy diversas y cada vez más cotidianas. Hay pacientes que llegan a consulta diciéndote literalmente que «ChatGPT cree que tienen tal o cual diagnóstico». Otras/os usan la IA para preparar el resumen de lo que quieren tratar en sesión, para analizar discusiones de pareja, para ligar con frases generadas automáticamente, o como segunda opinión tras recibir información clínica. La IA ya está en la sala de espera, aunque no la hayamos invitado. Y esto no es una crítica hacia las/os pacientes; todo lo contrario: es una señal de que las personas buscan apoyo donde pueden encontrarlo. Nuestra responsabilidad como profesionales es entender ese contexto y acompañarlos también en ese terreno.

4. ¿Cuáles son los principales riesgos éticos que plantea el uso de la IA en este ámbito?

Es la pregunta clave. El problema es que muchas/os profesionales aún no saben cómo responderla y precisamente por eso se crea este grupo: para resolver esos interrogantes. Más allá del riesgo de abuso o dependencia tecnológica, estas herramientas pueden generar alucinaciones —es decir, información falsa presentada con total convicción—, sesgos de género y culturales, cámaras de eco que retroalimentan las ideas de las personas usuarias, o errores en la interpretación de información sensible. Pueden no detectar situaciones de riesgo o mostrarse excesivamente complacientes con las/os usuarias/os. Y no hay que olvidar los riesgos de privacidad: la mayoría de estas herramientas no cumplen con el RGPD en materia de salud, que es la normativa aplicable en Psicología.

5. ¿Puede la IA sustituir alguna parte del trabajo de las/os psicólogas/os o debe entenderse solo como herramienta de apoyo?

La IA es una herramienta. Actualmente no tiene responsabilidad —que recae siempre en el/la profesional que la utiliza— y no debería sustituir al profesional de la Psicología ni ahora ni en el futuro. Los estudios disponibles son claros: la IA funciona mejor cuando hay supervisión profesional detrás. El valor de la/del psicóloga/o no está en lo que una máquina puede replicar, sino en todo lo que no puede. El futuro no es el/la profesional de la psicología contra la máquina, sino el/la profesional de la psicología con la máquina, marcando el rumbo.

6. ¿Qué papel debe tener la Psicología en el desarrollo de tecnologías basadas en IA?

Un papel central. La IA influye directamente en el aprendizaje, en cómo nos relacionamos y en cómo gestionamos los problemas. Estas son áreas en las que las/os psicóloga/os somos experta/os, y por eso no podemos quedarnos al margen. Tenemos que estar en el centro del debate y del desarrollo tecnológico para garantizar que estas herramientas sean seguras, éticas y estén centradas en la persona.

7. ¿Cómo se puede garantizar que estas herramientas respeten el bienestar y los derechos de las personas?

Depende de tres pilares fundamentales: la educación y formación en el uso correcto, tanto para la población general como para las/os profesionales; el desarrollo de marcos legales sólidos, como el AI Act europeo; y la implicación directa de las/os profesionales del sector en el diseño de estas herramientas. Si hablamos de salud mental, las/os psicóloga/os deben estar en la mesa desde el principio. En este sentido, los colegios profesionales tienen un poder enorme para impulsar todo lo anterior.

8. ¿Qué oportunidades abre la IA para mejorar el acceso a la atención en salud mental?

Las posibilidades son amplias: puede abaratar costes, acompañar al paciente entre sesiones, dar cobertura a personas en lista de espera, detectar patrones y realizar predicciones basadas en datos, o apoyar las tareas terapéuticas en casa. Pero el potencial más valioso es el de liberar a la/al terapeuta de tareas no asistenciales para que pueda dedicar más tiempo a lo que realmente importa, y acercar la terapia a personas que, por razones económicas o geográficas, hoy no pueden acceder a ella.

9. ¿Qué formación considera necesaria para que las psicólogas y psicólogos se adapten a este nuevo contexto?

Actualmente no existe una formación reglada y específica en este ámbito, y ese vacío es precisamente uno de los motores de este grupo. Los colegios oficiales tienen un papel clave para ofrecer una hoja de ruta clara. Nuestra intención es comenzar con formaciones prácticas que vayan cubriendo los huecos que la formación académica todavía deja en lo que respecta a tecnología e IA aplicada a la clínica.

10. ¿Cuáles son los principales objetivos a corto y medio plazo del grupo?

Trabajamos en torno a varios ejes: cubrir la falta de conocimiento y recursos sobre IA en salud mental; mantenernos actualizados con mirada crítica y aplicada; ofrecer formación, debate y asesoramiento para un uso responsable; fomentar la alfabetización digital desde una perspectiva ética y adaptada al contexto terapéutico; y proporcionar orientación en materia de legislación, ciberseguridad y protección de datos. En definitiva, queremos ser un espacio donde las/os profesionales puedan compartir experiencias, resolver dudas y sentirse acompañada/os en este nuevo escenario.

11. ¿Qué mensaje lanzarías a las/os profesionales de la psicología que todavía son escépticas/os ante la IA?

Que el escepticismo es sano y necesario, pero la indiferencia no nos la podemos permitir. La IA ya forma parte de la realidad de nuestros pacientes, nos guste o no. Ignorarla no la hace desaparecer, solo nos deja sin herramientas para gestionarla. No se trata de abrazar la tecnología sin criterio, sino de conocerla lo suficiente para proteger adecuadamente a quienes atendemos.