- La conducta autolítica crece un 7,3% respecto al bienio anterior y es la primera causa de activación de los psicólogos y psicólogas del GIPEC IB 112 por delante de los accidentes de tráfico
- La franja de edades comprendidas entre los 18 y 40 años es la que presenta mayor incidencia, representando el 39,2% de las activaciones.
- Los casos relacionados con menores de 18 años suponen ya un 4,2% de las intervenciones
- El COPIB recuerda a la ciudadanía que pueden solicitar atención psicológica profesional en el 112 ante una situación de emergencia personal y/o familiar

Los profesionales del Grupo de Intervención Psicológica de Emergencias, Catástrofes y Crisis (GIPEC IB) del Col·legi oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) han sido activados en 163 ocasiones por el Servicio de Emergencias de las Illes Balears 112 para asistir en casos relacionados con el suicidio, registrados en la comunidad autónoma durante los dos años de pandemia 2020 y 2021. Del total de intervenciones realizadas, 77 fueron suicidios consumados (19 mujeres y 58 hombres) y 86 tentativas (24 mujeres y 62 hombres). Por islas, Mallorca concentra el mayor número de activaciones del servicio por este motivo con 127 intervenciones, seguido de Ibiza, 22; Menorca, 13 y Formentera, 1.
Aunque en 2020, último año de referencia de las estadísticas oficiales, el INE registró un pequeño descenso del número de suicidios en Baleares respecto a 2019, la coordinadora del GIPEC IB, Antonia Ramis, advierte que los datos de activación del grupo suponen un incremento del 7,3% del número de intervenciones relacionadas por el mismo problema en el bienio anterior (2018-2019), cuando se registraron 151 intervenciones relacionadas con el suicidio en las Islas. Estas cifras coinciden con el repunte de personas que han necesitado la atención de un/a psicóloga/a a nivel asistencial por ideación suicida o tentativas, que no se contabilizan en el país, y que advertía ya el Observatorio del Suicidio de las Illes en octubre de 2020.
“El suicidio no tiene género, ni edad, ni clase social. Lo confirman los datos y el hecho de que las casusas del comportamiento suicida sean numerosas, complejas y normalmente multifactoriales. Todos somos vulnerables y vivimos con la posibilidad de tener que afrontar en algún momento de nuestra vida una crisis vital, porque como seres humanos somos sensibles al sufrimiento psicológico y la situación actual de cambios y de incertidumbre que estamos viviendo en todos los ámbitos está afectando a muchas personas que de alguna manera tienen que enfrentarse a situaciones inesperadas y frustraciones”, destaca Ramis.
Un análisis detallado de los casos en los que el GIPEC IB ha sido activado en estos dos últimos años revela que el comportamiento autolítico y la consumación de la ideación suicida sigue siendo más elevada en los hombres que en las mujeres (120 y 43 casos respectivamente), si bien es cierto que en el último año se ha detectado un aumento de la conducta suicida en la población femenina.
Respecto a la franja de edad que presenta una mayor incidencia de casos, el 68,7% de las intervenciones realizadas (112 casos) afectan a grupos de edades comprendidos entre los 18 y los 50 años. La franja de edad de 41 y 50 años es la más golpeada, representando un 29,44% de las intervenciones (48), si bien el colectivo de personas de entre 18 y 40 años es el que ha experimentado un mayor incremento de casos, representando el 39,2% de las activaciones. También preocupa el aumento de casos relacionados con menores de 18 años, que suponen ya un 4,2% de los casos.
Aunque las mayores tasas de suicidio se han registrado siempre entre los varones de edad avanzada, en los últimos meses hemos constatado un incremento de tentativas y suicidios consumados entre adolescentes y jóvenes. En estos casos, el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital, sin necesidad de que exista un problema de salud mental de base contrariamente a lo que se puede pensar.
“En las edades más jóvenes, las activaciones están relacionadas con ideación y tentativas de suicidio, por lo que es fundamental proporcionar una atención psicológica adecuada en ese momento de crisis y de sensación de desamparo por tener que afrontar una situación difícil ya sea de carácter personal, sentimental, familiar, laboral, económico, de salud, de adicciones, etcétera”, explica Ramis. Por todo ello, “es importante que la persona pueda expresar sus emociones, sentimientos y pensamientos, que pueda compartir su desánimo, dar sentido a sus preocupaciones y necesidades, recibir la ayuda necesaria e inmediata parar orientar y aceptar posibles soluciones y así recuperar la propia sensación de control”. El objetivo es evitar que vuelva a intentarlo, previniendo especialmente que dé el siguiente paso y la ideación suicida se convierta en conducta suicida, como está sucediendo. En la franja de edad de 18 a 30 años el número de casos se triplica y el porcentaje de activaciones se eleva al 20,2%”, lamenta la psicóloga.
Antonia Ramis recuerda que detrás de cada persona con ideas suicidas se encuentra un dolor psicológico profundo que le lleva a pensar que quitarse la vida es el único recurso que le queda, es la única salida y solución para dejar de sufrir. “El silencio, ocultar el suicidio, contribuye a que persista el estigma e impide que las personas que sufren directa o indirectamente sus consecuencias verbalicen sus sentimientos y puedan recibir la atención adecuada”.
El trabajo de los profesionales de la Psicología de Emergencias es fundamental tanto en el momento en que se produce una tentativa o se consuma un suicidio, como en la postintervención, realizando un seguimiento de las personas que han intentado quitarse la vida y en el peor de los casos, el de los familiares que han perdido a un ser querido por este motivo. “Detrás de cada individuo que se suicida queda un extenso entorno de familiares y amigos cuyo duelo se ve agudizado por las características que conlleva esta muerte, donde la culpa, el estigma y la incomprensión del entorno hace más difícil el proceso. Los allegados requieren una atención y una escucha activa especial para poder afrontar ese dolor, asimilar una pérdida que no han podido evitar, canalizar esas ansias de buscar respuestas, trabajando el perdón y la culpa”, concluyen.
24 horas de atención psicológica a la ciudadanía
Desde el COPIB recuerdan a la ciudadanía que puede solicitar atención psicológica profesional las 24 horas del día llamando al 112 ante una situación de emergencia personal y/o familiar que pueda entrañar un riesgo inminente para la vida de una persona.
Actualmente el GIPEC IB 112 está integrado por un total de 40 psicólogos/as: 22 profesionales trabajan en Mallorca, 8 en Menorca, 7 en Ibiza y 3 en Formentera.