Miembros del GIPEC-IB participan en un simulacro de accidente aéreo con víctimas y familiares en el aeropuerto de palma

Miembros del GIPEC-IB participan en un simulacro de accidente aéreo con víctimas y familiares en el aeropuerto de palma

Integrantes del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes de les Illes Balears (GIPEC IB) participaron el pasado 10 de noviembre en el simulacro de accidente aéreo que tuvo lugar en el aeropuerto de Palma. El ejercicio tenía como principales objetivos evaluar los procedimientos de actuación y coordinación establecidos en el Plan de Autoprotección, además de analizar el tiempo de respuesta ante una emergencia aeroportuaria y el grado de conocimiento e integración de todos los colectivos implicados, informó Aena.

La incorporación del GIPEC IB a este nuevo simulacro de AENA confirma la importancia del trabajo de los profesionales de la Psicología en situaciones de catástrofe, no sólo atendiendo a los posibles damnificados sino también apoyando al resto de intervinientes.

En concreto, el ejercicio simuló el accidente de una aeronave comercial procedente de Ibiza, con 14 pasajeros a bordo en el momento del siniestro, que se saldaba con 11 heridos y 3 fallecidos. Durante la aproximación del vuelo, el piloto declaró emergencia por problemas hidráulicos en el sistema de control de la aeronave, haciendo imposible su control y provocando el impacto contra el suelo.

Tras el accidente, la Torre de Control avisó al Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios y se activó el Plan de Emergencia del aeropuerto. Tras establecer el puesto de mando, los diferentes colectivos intervinientes, incluidos los miembros del GIPEC, se fueron incorporando: Bomberos, sanitarios, etc.

Coordinadas por Sara Brown, el trabajo de las cinco psicólogas que participaron en el ejercicio consistió en atender a las familias de los ocupantes del vuelo que iban llegando, realizando un trabajo de contención, facilitándoles información y ayudándoles con la filiación. Por último, en el simulacro se confirmaba el fallecimiento de un ocupante con familiares en la sala, por lo que también se trabajó la comunicación de malas noticias.

El equipo del GIPEC se coordinó en todo momento con el equipo de Trabajadores Sociales y en la medida de lo posible, en cada intervención participaba un miembro de cada equipo. Mientras que las profesionales de la psicología se centraban en la gestión emocional, en la normalización de síntomas y en dar información a los familiares, la trabajadora social se encargaba de resolver cuestiones más logísticas que podían ayudar a las familias.