El COPIB pone en marcha una campaña para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de romper con el silencio y hablar del suicidio

Publicado el 9 de Septiembre de 2021

Los profesionales de la Psicología de les Illes señalan la necesidad de implementar políticas a nivel nacional y autonómico que refuercen los sistemas de atención especializados, informen y conciencien a la sociedad y contemplen medidas de apoyo para los supervivientes de esta lacra


¿Apoyarías una campaña contra la Violencia de Género poniendo en tu comercio, en tu centro o en tu coche un adhesivo? ¿Te atreverías a hacer lo mismo si la pegatina llevara rotulada la frase ‘Rompamos el silencio. Hablemos de suicidio’? El Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) distribuirá mil adhesivos que llevan impreso ese lema, junto al teléfono de emergencias 112, en una iniciativa que quiere sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de acabar con el tabú y el estigma que existen en torno al suicidio, como la mejor forma de prevenirlo y de salvar vidas.

El decano del COPIB, Javier Torres, y la coordinadora del Grupo de Trabajo de Investigación, prevención y asistencia a la conducta suicida del COPIB, Jennifer Prata, presentaron en rueda de prensa la iniciativa que impulsa el Colegio, este jueves 9 de septiembre. Ambos insistieron en que silenciar este grave problema de salud pública no solo contribuye a que persista el estigma relacionado con la salud mental, sino que dificulta que las personas que sufren directa o indirectamente sus consecuencias verbalicen sus sentimientos impidiendo que puedan recibir la atención adecuada.

Los profesionales de la psicología de les Illes advirtieron que el ritmo de crecimiento de la tasa de suicido es inquietante y han lamentado que los mecanismos de prevención en el sistema de salud sean, a día de hoy, insuficientes. Por eso, Torres señaló la necesidad de “implementar políticas a nivel nacional y autonómico que refuercen los sistemas de atención especializados, informen y conciencien a la sociedad y contemplen medidas de apoyo para los supervivientes de esta lacra”.

España registra una media diaria de 10 muertes por suicidio y en 2019, último año de referencia de las estadísticas oficiales del INE, 3.671 personas se quitaron la vida, con el agravante de que cada vez afecta a personas más jóvenes, incluso niños y niñas de escasa edad. Esta cifra supera en más del doble el número de fallecidos que se produjeron en accidentes de tráfico y 67 veces más, que el número de víctimas por violencia de género. En el caso de las Illes Balears, en la última década se han registrado 930 muertes por suicidio, 97 de ellas en 2019.

La coordinadora del Grupo de Trabajo de Investigación, prevención y asistencia a la conducta suicida del COPIB destacó que el suicidio no tiene género, ni edad. “Las causas del comportamiento suicida son numerosas y complejas y la pandemia ha sacudido la salud mental de la población. Aunque todavía no tenemos datos oficiales de 2021, en los 5 primeros meses del año se ha notado un incremento de casos en la población adulta, así como un repunte a nivel de asistencial a suicidios consumados o intentos autolíticos entre personas cada vez más jóvenes que han necesitado la asistencia del/de la psicólogo/a de emergencias”.

Desde el Colegio señalaron que estas cifras son conservadoras ya que actualmente el país no registra las tentativas de suicidio y lamenta que España no cuente todavía con un Plan Nacional para abordar el problema y que la estrategia de Salud Mental no se revise. Respecto a la situación en Baleares, aunque desde el Colegio reconocen que se han dado pasos importantes con la creación del Observatorio del Suicidio y la creación de Unidades de atención específica en los diferentes hospitales, aseguran que no es suficiente. En Baleares, solo hay 64 psicólogos/as clínicos en el sistema para una población de 1.210.725 personas. “Se necesitan más recursos económicos y humanos destinados a reforzar la cadena asistencial, de manera que permita centrar la atención en la prevención dirigida hacia la escucha y la atención de esas personas vulnerables para que se sientan acompañadas”, aseguraron.

Jennifer Prata explicó que la gran mayoría de personas con ideaciones suicidas han verbalizado o ha dado señales en algún momento de que realmente estaba planeando acabar con su vida, porque “la persona no quiere quitarse la vida, quiere acabar con su dolor emocional, un dolor psicológico profundo que le lleva a pensar que el suicidio es el único recurso que le queda”. Por ese motivo, la psicóloga insistió en la necesidad de promover más acciones informativas y de concienciación social todo el año, que permitan acabar con el tabú y el silencio que todavía existe en torno al suicidio, de la misma manera que se han realizado campañas de tráfico y contra las violencias machistas. “Hablar de suicidio es la mejor manera de prevenirlo, especialmente si estamos en contacto con una persona allegada que tiene ideaciones suicidas. Ante cualquier señal de alerta, tenemos que preguntar directamente a la persona para que pueda verbalizar lo que siente y se puedan tomar medidas. Darle confianza y un espacio para hablar, porque validar sus emociones puede salvarle la vida”.

Por último, desde el COPIB recordaron que por cada persona que se suicida, una media de 6 o más se ven afectadas directamente y unas otras 135, indirectamente ya sea nivel familiar, escolar, laboral, social, etcétera (más de medio millón de supervivientes por suicidio solo en España cada año), sin tener en cuenta todas las personas que intentan quitarse la vida y no lo logran: más de 200 intentos diarios, en España, o lo que es lo mismo más de 200 familias afectadas por ese intento frustrado de su ser querido. “Ofrecer apoyo a los supervivientes del suicido, familiares y amigos, es fundamental para que puedan superar un duelo complicado por las características que lleva esta muerte, donde la culpa, el estigma y la incomprensión del entorno hace más difícil el proceso”, concluyeron.