​Nace Mallorca Sensible, la primera asociación de Baleares dedicada a la alta sensibilidad

​Nace Mallorca Sensible, la primera asociación de Baleares dedicada a la alta sensibilidad

La nueva entidad, presentada en la sede del COPIB, nace para acompañar a las personas altamente sensibles, impulsar la investigación y contribuir al conocimiento de un rasgo de la personalidad todavía poco entendido.

Baleares cuenta ya con la primera asociación dedicada específicamente a la alta sensibilidad. Mallorca Sensible se presentó públicamente el pasado 26 de junio en la sede del Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), en un acto con el que inició oficialmente su andadura y que marca el comienzo de un proyecto que aspira a convertirse en un espacio de referencia para las personas altamente sensibles, sus familias y los profesionales que las acompañan.

La presentación reunió en la sede colegial a profesionales de la psicología y a personas interesadas en conocer un proyecto que nace con el propósito de contribuir a un mayor conocimiento de la alta sensibilidad y de crear una red de apoyo que combine el conocimiento científico y el acompañamiento profesional.

Al frente de Mallorca Sensible están los psicólogos Melania Zapata y José Ángel Rubiño, presidenta y vicepresidente, respectivamente. Ambos forman parte de la Sección de Neuropsicología del COPIB y del Comité Científico de PAS España, y lideran un equipo multidisciplinar integrado por profesionales de la psicología, la neuropsicología, la pedagogía y la educación, entre otras disciplinas.

José Ángel Rubiño y Melania Zapata

La asociación nace con tres objetivos claros: acompañar a quienes viven con esta característica a lo largo de las diferentes etapas de la vida, impulsar la investigación y contribuir a que este rasgo sea cada vez mejor conocido y comprendido por la sociedad.

La alta sensibilidad, conocida científicamente como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial, es un rasgo de la personalidad presente, según los estudios disponibles, en entre el 20 % y el 30 % de la población. No constituye un diagnóstico clínico ni una enfermedad, aunque todavía hoy se confunde con frecuencia con un problema psicológico o con una muestra de fragilidad emocional. Sin embargo, la evidencia científica señala que se trata de una forma particular de procesar la información, percibir los estímulos y responder emocionalmente al entorno.

La creación de Mallorca Sensible responde precisamente a la creciente demanda de información rigurosa, orientación especializada y espacios de apoyo por parte de quienes presentan este rasgo, de sus familias y también de profesionales que buscan comprender mejor esta realidad.

"Durante años hemos acompañado a personas que llegaban a consulta pensando que había algo en ellas que no funcionaba bien. Entender que la alta sensibilidad forma parte de su manera de procesar el mundo, ponerle nombre a esa experiencia, suele marcar un antes y un después. Nuestro objetivo es que cada vez más personas puedan acceder a información rigurosa y encontrar un espacio donde sentirse comprendidas", explica Melania Zapata. “Proporcionar información y formación es fundamental para que la alta sensibilidad deje de interpretarse como una debilidad o una patología y sea comprendida como lo que es: una forma más de experimentar y relacionarse con el entorno”, añade.

Las palabras de Melania Zapata tienen un componente personal. Conocer que ella misma era PAS supuso un punto de inflexión. "Fue un alivio y una transformación. Me dio la libertad de ser y de vivir a mi manera", afirma. Comprender ese rasgo le permitió reinterpretar muchas experiencias personales y profesionales desde una perspectiva diferente.

José Ángel Rubiño subraya en la importancia de desterrar algunos de los mitos que todavía rodean a la alta sensibilidad. El primero y más importante: "no es un diagnóstico, ni una patología. Es un rasgo del temperamento (innato) que forma parte de nuestra personalidad y se ha estudiado ampliamente. Este rasgo se asocia a cualidades como la empatía, la creatividad o la capacidad de análisis y reflexión profunda. El problema no es ser altamente sensible, el problema es no saberlo y tratar de adaptarse continuamente a unos ritmos que no siempre respetan esta forma de funcionar. Eso contribuye a que algunas personas sean más vulnerables a la sobreestimulación cuando viven en entornos poco adaptados a sus necesidades. Comprender esta realidad es el primer paso para favorecer su bienestar, porque el autocuidado es clave para ellas".

Uno de los principales objetivos de Mallorca Sensible será crear una red de profesionales con formación específica en alta sensibilidad, para que este colectivo encuentre la atención que necesita en diferentes ámbitos y ciclos vitales.

Además del acompañamiento a personas altamente sensibles y sus familias, la asociación promoverá actividades formativas y divulgativas dirigidas tanto a profesionales como a la ciudadanía. También impulsará proyectos de investigación y desarrollará recursos específicos tanto para personas PAS, familias y centros educativos, sanitarios y sociales. Entre estas iniciativas figuran los denominados "cafés sensibles", paseos conscientes o talleres de escritura creativa y fotografía, concebidos para favorecer la regulación del sistema nervioso en situaciones de sobreestimulación.

Asimismo, trabaja ya en la creación del sello de Bienestar Emocional , un distintivo destinado a reconocer organizaciones y espacios comprometidos con el bienestar emocional y especialmente adaptados a las necesidades de las personas con alta sensibilidad, aunque con una mirada unviersal.

Tras su presentación oficial en el COPIB, Mallorca Sensible inicia ahora una nueva etapa abierta a la incorporación de personas asociadas, profesionales y entidades colaboradoras. Su reto es construir una red de apoyo y conocimiento que contribuya a que la alta sensibilidad sea cada vez mejor conocida, comprendida y respetada en Baleares.

Alta sensibilidad: un rasgo del temperamento, que forma parte de la personalidad

La alta sensibilidad no es una enfermedad ni un trastorno. Es un rasgo del temperamento, conocido en el ámbito científico como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial, que, según los estudios disponibles, está presente en entre el 20 % y el 30 % de la población.

Las personas altamente sensibles procesan la información con mayor profundidad y perciben con especial intensidad tanto los estímulos del entorno como las emociones propias y ajenas. Este rasgo suele manifestarse en cuatro grandes dimensiones: una mayor tendencia a la reflexión y al análisis; una elevada empatía y emocionalidad; una especial capacidad para captar matices y detalles que a menudo pasan desapercibidos para otras personas; y una mayor facilidad para sentirse sobreestimuladas cuando reciben más información de la que pueden procesar. Actualmente, además, se habla de una quinta dimensión: la capacidad para disfrutar de las experiencias positivas.

"Es como tener un sistema nervioso más fino, más sensible a todo lo que recibimos: estímulos físicos, ambientales o emocionales", explica la psicóloga Melania Zapata. Esa forma de percibir el mundo puede asociarse a cualidades como la creatividad, la capacidad de observación, la empatía o el sentido de la responsabilidad, aunque también hace que estas personas sean más vulnerables al estrés cuando viven en entornos poco adaptados a sus necesidades.

Precisamente por ello, los profesionales insisten en la importancia de distinguir la alta sensibilidad de los trastornos con los que, en ocasiones, puede confundirse. “El problema no es ser altamente sensible; el problema es no saberlo y tratar de adaptarse continuamente a unos ritmos que no respetan esta forma de funcionar”, señalan. Comprender el rasgo favorece el autoconocimiento y permite desarrollar estrategias de autocuidado que mejoran el bienestar y la calidad de vida. Éste es, precisamente, uno de los objetivos con los que nace Mallorca Sensible.