Una
sentència recent del Tribunal Constitucional (recurs d'inconstitucionalitat
núm. 1893/2002), confirma que l'obligatorietat de la col·legiació en aquelles
professions que així ho tenen establert, s'estén a tots els seus professionals,
amb independència que exerceixin la seva professió en l'àmbit públic o en el
privat. En conseqüència, tots els empleats públics, ja siguin funcionaris,
personal laboral o personal eventual, que exerceixin una professió de
col·legiació obligatòria al servei de qualsevol Administració Pública, hauran
d'estar degudament col·legiats.
En
concret, en aquesta sentència s’estableix que: El artículo 1.3
de la Ley 2/1974, de 13 de febrero, de Colegios Profesionales, no contiene una
excepción a la regla de la colegiación forzosa para los profesionales que
ejercen su actividad al servicio de la Administración Pública, cuando ésta
resulte exigible, pues ello no se desprende del tenor literal del precepto, ni
obedece al concepto de Colegio Profesional que acogió la Ley 2/1974, y hoy se
mantiene para los Colegios Profesionales de colegiación obligatoria.
Així
mateix, també s’estableix que: La institución colegial está basada en la encomienda de
funciones públicas sobre la profesión a los profesionales, pues, tal y como
señala el artículo 1.3, son sus fines la ordenación del ejercicio de las
profesiones, su representación institucional exclusiva cuando estén sujetas a
colegiación obligatoria, la defensa de los intereses profesionales de los
colegiados y la protección de los intereses de los consumidores y usuarios de
los servicios de sus colegiados. La razón de atribuir a estas entidades, y no a
la Administración, las funciones públicas sobre la profesión, de las que
constituyen el principal exponente la deontología y ética profesional y, con
ello, el control de las desviaciones en la práctica profesional, estriba en la
pericia y experiencia de los profesionales que constituyen su base corporativa.
Finalment,
s’estableix que: No puede pasarse por alto que la mención al "ejercicio
libre" de la profesión como objeto de la función ordenadora de los
colegios que, inicialmente figuraba en el Proyecto de Ley de Colegios
Profesionales, fuera eliminada durante la tramitación por entender que la
función de los Colegios Profesionales era la ordenación deontológica y la
reglamentación general de cualesquiera formas de ejercicio profesional, es
decir, fuera en el ejercicio libre o
en el prestado en régimen de dependencia administrativa, institucional o
laboral.
En definitiva, aquesta sentència elimina qualsevol gènere de dubte que
pogués existir sobre aquest tema, deixant absolutament clar que
l'obligatorietat de la col·legiació en aquelles professions que així ho tenen
establert, afecta a tots els seus professionals per igual, amb independència
que treballin o no per a una Administració Pública.